
Con Milei y Caputo lejos, el Gobierno apura cambios en la ley para hacer una contrapropuesta a los bloques aliados
El Gobierno aún no se resigna a postergar la sesión para debatir la ley ómnibus para la semana próxima y trabaja a contra reloj para reescribir la iniciativa oficial con cambios para intentar l...
El Gobierno aún no se resigna a postergar la sesión para debatir la ley ómnibus para la semana próxima y trabaja a contra reloj para reescribir la iniciativa oficial con cambios para intentar llegar a un acuerdo con los bloques potencialmente aliados en las próximas horas.
Lograr la proeza, no obstante, hoy depende enteramente del propio Poder Ejecutivo. Según pudo saber LA NACION, internamente en La Libertad Avanza se había conversado que el texto con la contrapropuesta se enviaría al Congreso “entre el miércoles a la noche y hoy a primera hora”, pero pasado el mediodía de este jueves, el texto todavía no había aparecido.
Distintas áreas del Gobierno trabajaban intensamente en las últimas horas para digerir los principales cambios que le piden los bloques “amigables”, fundamentalmente el capítulo fiscal, referido a jubilaciones y retenciones. Todo esto con el Presidente y con el ministro de Economía, Luis Caputo, moviéndose entre Davos y Zurich para finalmente esta tarde (alrededor de las 16 hora argentina) perder contacto en un vuelo comercial a Buenos Aires, previa escala en Fráncfort.
Caputo estuvo continuamente conectado con Buenos Aires para definir qué cambios podría aceptar el Gobierno en materia fiscal sin perder el norte en el déficit cero. Con la diferencia horaria, estuvo conectado incluso en horas de la madrugada. “El día tiene 24 horas literalmente”, se limitó a decir una fuente del Gobierno.
Anoche, el consultor Santiago Caputo, que es miembro estable de la mesa chica de Milei y se quedó en Buenos Aires, se trasladó de la Casa Rosada al Congreso para mantener una reunión a solas con el presidente de Diputados, Martín Menem. Todos descuentan que allí el estratega bajó las definiciones políticas de la cúpula del Gobierno, que necesita salir fortalecido del intríngulis parlamentario y no se puede permitir una derrota. El titular de la Cámara baja, por su parte, le habría transmitido el estado de las negociaciones y los ánimos de los bloques parlamentarios.
Después de eso, Menem brindó una entrevista en el canal TN en donde manifestó que todavía sigue en pie la intención de tener dictamen esta semana y sesionar el sábado y agregó que “la Argentina no tiene plata ni tiempo”. Una definición que sintoniza con el mensaje que transmiten en la Casa Rosada, donde exigen imprimirle velocidad al tratamiento del proyecto porque el ministro de Economía “necesita herramientas con urgencia para llegar con la meta de déficit cero y cada día del año cuenta”, además de brindar una señal de sustentabilidad política.
Según pudo saber LA NACION, el Gobierno está dispuesto a presentar un nuevo proyecto con cambios, pero no quiere el desguace del texto para tratarlo en etapas. “Modificaciones sí, pero el ómnibus se trata entero”, insistió una fuente oficial. Hasta esta mañana, Milei seguía aferrado a su idea de avanzar con su proyecto refundacional sin desagregar prioridades.
Si bien la devolución a Diputados involucra a los equipos técnicos, la cúpula del Gobierno es la que debe bajar el martillo, y allí están, además de Milei, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, que tiene que dar el visto bueno en las próximas horas si pretende que el proyecto se debata antes del paro de la CGT del miércoles próximo.
Respecto a las jubilaciones, que es hoy una de las grandes batallas de la negociación, a esta hora el Gobierno podría ceder en hacer alguna modificación del artículo 106º del proyecto, para que los aumentos a los jubilados no queden enteramente a discreción del Poder Ejecutivo.
Los bloques potencialmente aliados quieren que se ponga por escrito que, si se pasa a un esquema sin fórmula, las prestaciones no perderán contra la inflación. La Casa Rosada y el Ministerio de Economía rechazan una indexación, por el impacto fiscal que implicaría. Según una alta fuente de la Casa Rosada, una posibilidad que se conversó internamente en el Gobierno es la de acelerar una nueva fórmula de movilidad para reemplazar a la actual. Sin embargo, hasta la semana pasada el Ministerio de Economía no había avanzado ni remotamente con la elaboración de un nuevo cálculo, que es un trabajo técnico que demora tiempo, por lo que hoy asoma como más probable fijar alguna pauta en la ley para que el Poder Ejecutivo se vea limitado en sus prerrogativas.
La otra modificación que está bajo análisis es la de ceder con algunos porcentajes de las retenciones que plantea el proyecto para proteger las economías regionales, como reclaman los gobernadores de Juntos por el Cambio.
En la Casa Rosada hay mucha ansiedad por tener media sanción. Entienden que tienen que aprovechar el “veranito” que, según los sondeos que leen, está teniendo Milei en la opinión pública, y que le asignan al Presidente “cerca de 60 puntos” de imagen positiva. Un capital que, reconocen, comenzará a desgranarse con el correr de las semanas conforme siga impactando el ajuste en los bolsillos.
Entienden que la temperatura social es la que hoy permite que la “política” muestre predisposición para acompañar al Gobierno. Por eso, más allá de las necesidades fiscales que hay en el Palacio de Hacienda, quieren acelerar los tiempos por temor a que se le cierre la ventana de oportunidad.