
Diez años sin viviendas: una generación de jóvenes de Junín quedó sin respuestas
El acceso a la vivienda es uno de los principales desafíos que enfrentan los jóvenes de nuestra ciudad. Mientras los alquileres son cada vez más caros
El acceso a la vivienda es uno de los principales desafíos que enfrentan los jóvenes de nuestra ciudad. Mientras los alquileres son cada vez más caros, acceder a un crédito hipotecario resulta prácticamente imposible o directamente no existen y comprar un terreno se volvió inalcanzable para la mayoría de las familias trabajadoras, el Estado municipal parece haber renunciado a impulsar políticas públicas de vivienda.
La historia reciente de Junín demuestra que cuando existe decisión política, las viviendas se construyen.
Entre 1983 y 2003, durante la gestión de Abel Miguel, se realizaron más de 1.500 viviendas mediante programas como FONAVI, Solidaridad, Pro Casa, Emergencia Hídrica, Autoconstrucción y distintos planes desarrollados en la ciudad y las localidades del Partido.
Entre 2003 y 2015, durante la gestión de Mario Meoni, se construyeron más de 700 viviendas, gracias al Plan Federal de Viviendas, Barrio Cooperativas, Viviendas de Emergencia y convenios con el Instituto de la Vivienda de la Provincia.
Sin embargo, durante los últimos diez años, en la gestión de Pablo Petrecca que continúa su cuñado Juan Fiorini, Junín dejó de tener una política habitacional. Una ciudad que supo crecer construyendo barrios hoy observa cómo cientos de familias siguen esperando una oportunidad para acceder a su casa propia.
Pero la falta de iniciativas nuevas no es el único problema.
Hace diez años que el Municipio no logra finalizar las 27 viviendas del barrio La Celeste. Diez años de promesas incumplidas y de familias que siguen esperando una respuesta que nunca llega.
Como si eso fuera poco, hoy también existe el riesgo de perder 149 viviendas del desarrollo Procrear, construidas sobre terrenos adquiridos por el propio Municipio con el objetivo de ampliar el acceso a la vivienda. En lugar de defender ese patrimonio y buscar alternativas para que esas casas lleguen a quienes las necesitan, el Gobierno municipal permite que avancen procesos que podrían terminar con esas viviendas subastadas.
Nos preguntamos: ¿qué prioridad tiene la vivienda para el gobierno municipal?
Porque gobernar también es gestionar. Es defender los intereses de la comunidad. Es golpear las puertas que haya que golpear para conseguir recursos, terminar obras paralizadas y generar nuevos proyectos. Lo que no puede hacer un Municipio es resignarse mientras cientos de familias ven alejarse el sueño de la casa propia.
Desde la Juventud del Frente Renovador creemos que Junín necesita recuperar una política pública de vivienda con planificación, gestión y decisión política. Necesitamos un Municipio que vuelva a trabajar con el eje en las familias y no con el eje en los cargos políticos para los familiares.
No hablamos solamente de ladrillos.
Hablamos de jóvenes que postergan formar una familia porque no pueden acceder a una vivienda. De hijos que siguen viviendo con sus padres por falta de oportunidades. De trabajadores que destinan gran parte de su salario al alquiler. De una ciudad que corre el riesgo de expulsar a quienes quieren construir su proyecto de vida en Junín.
La vivienda no puede ser una promesa de campaña ni una discusión de coyuntura. Debe ser una política de Estado.
Porque mientras otros gobiernos construyeron más de 2.200 viviendas para los juninenses, nuestra generación lleva diez años viendo cómo se paralizan obras, se acumulan promesas y se pierden oportunidades.
Los jóvenes no queremos resignarnos. Queremos un Junín que vuelva a construir viviendas, que vuelva a planificar el crecimiento de la ciudad y que vuelva a poner el derecho a la casa propia en el centro de las políticas públicas.